Mundo ficciónIniciar sesiónEl hombre del ascensor nos invita a acompañarlo, insiste en que vayamos por un café. Algo en la forma en que lo pide despierta mi curiosidad y tras intercambiar una breve mirada con mi compañero, accedemos.
No dice mucho mientras salimos del edificio, solo nos susurra por un poco de paciencia, que pronto se aclarará todo. Decido seguir su consejo y me muerdo la lengua.
Nos alejamos unas tres cuadras de la municipalidad, hasta que llegamos a un peque&n






