6. Atar
El corazón de Chiara prácticamente paró en ese instante.
No podía ser cierto.
No podía simplemente hacerlo.
Miró su móvil de nuevo, el mensaje era claro.
Debía ir a la casa de Marco Lombardo y robarle los calzoncillos…
Las mejillas de Chiara ardieron poco después de ver que Jeremiah se estaba quedando con ella.
Rápidamente escribió de vuelta que si era una broma.
Para su mala suerte no.
Chiara, todavía en shock por el mensaje, decidió llamar a Jeremiah para obtener más información.
—Jeremiah