52. Usada
—Bianca, come algo.
—Déjame en paz, mi corazón se nutre con vuestra miseria.
—No digas eso.
—¿Es mentira?—torció la sonrisa amarga que se había formado.
—Bianca…
Volvió a llamarla, ella lo miró a los ojos de manera asesina.
—Déjame en paz.
Esta vez su voz sonó rota, como si estuviera haciendo un titánico esfuerzo por no llorar y derr