102.
—¿Por qué estás aquí?—Miré a los dos hombres frente a mí directamente a los ojos. Clayton Lombardo y Sante Caruso.
No me caían bien, yo a ellos menos pero aun asi eso no quitó que estuviéramos en esta mesa bajo un objetivo común.
He sido un padre horrible para mi hija, he sido un auténtico demonio. Mi pobre Ava no se merecía lo que le hice pero no había vuelta atrás, mi error es irreparable.
—Me enteré de tu reciente desgracia y vine a ofrecerte mi condolencias por la pérdida— dije respondiendo