Cathy se rio mientras disparaba todas sus balas, pero quedó paralizada por la incredulidad cuando vio a Álex parado frente a ella, completamente ileso, sin agujeros de bala ni siquiera un rasguño.
"Imposible", jadeó ella, con los ojos desorbitados. Miró su pistola vacía mientras el chasquido hueco confirmaba lo que temía.
Álex esbozó una fría sonrisa. "Qué suerte la tuya, pues yo nunca le pego a una mujer".
Se dio la vuelta y caminó hacia Charles, quien temblaba cerca de la mesa de madera.
"Per