Jasmine cerró los ojos al recostarse, vencida por el mareo. Un calor inusual inundaba la habitación mientras su corazón galopaba sin control. '¿Estaré trabajando demasiado?', se preguntó.
Una leve sonrisa iluminó su rostro al pensar en Álex. 'Quizás esta sea la excusa perfecta para comunicarme con él'. Así que tomó su celular y marcó su número.
"Álex, necesito tu ayuda", murmuró con voz débil.
"¿Jasmine? ¿Qué te pasa?", respondió Álex desde el helicóptero que lo llevaba de vuelta a Vancouver. Ha