Sus labios se encontraron y el mundo se quedó en silencio.
No era solo un beso: era el tipo de beso que despojaba cada defensa, cada máscara.
Suave, profundo y dolorosamente puro... sabía a algo que Álex nunca había sentido antes.
Dulce como la primera oleada de amor joven, peligroso como un fuego que no podías detener. Su respiración se aceleró, su corazón martilleó tan fuerte que dolía.
Y lo sabía: sabía que Josefina le estaba devolviendo el beso.
Por unos segundos embriagadores, el espacio en