Álex observó con desdén el movimiento lento de Rudolf y chasqueó el dedo bruscamente, apartando la mano de Rudolf de un golpe.
El brazo de Rudolf salió disparado hacia atrás como si hubiera recibido un balazo, arrastrando todo su cuerpo con él.
Su cuerpo entero se estrelló violentamente contra las sillas cercanas, esparciéndolas en todas direcciones.
Joey, con los ojos muy abiertos por el pánico, corrió hacia su padre.
—¡Padre! ¿Qué pasó?
—Yo... me resbalé —balbuceó Rudolf, luchando por ponerse