48. El Despido
Michael se atraviesa en mi camino. Ruedo los ojos, no estoy de humor ahora y nunca con él. Sonríe y me tiende un capuchino, no quiero ser grosera y lo tomo.
—Hola, Michael, gracias.
—A la orden siempre, preciosa. ¿Qué me dices de salir esta tarde?
—Digo que no, no te pases de listo.
—¿Aún piensas en lo del otro día? —curiosea, se refiere al incidente por su culpa.
—No lo olvido, pero no me interesa. Tengo cosas más importantes qué hacer. —me alejo de él.
Me alcanza y toma mi antebrazo, lo