87. LA VERSIÓN FEMENINA DE DAMON
LORIEN
Alrededor de la mesa, la charla iba y venía. Solo estábamos nosotros tres. Tavian jamás llegó.
El tiempo pasaba y el ambiente se había relajado.
Sheira no hizo otras insinuaciones frente al Rey y, más bien, parecía demasiado cariñosa con su padre.
Sin embargo, en algún momento de la velada, tenía ganas de tomar una copa. Estaba ahí, justo frente a mi mano, y no podía agarrarla.
Quise decir algo al respecto y no pude hablar sobre el tema.
Me sentía como una muñeca, solo actuando nor