50. LA FALSA LORIEN
NARRADORA
Los ojos índigos del príncipe la seguían desde el momento en que tomó conciencia, midiendo cada reacción y escuchando cada palabra de su boca mentirosa.
Cuando se puso a llorar sentada en el suelo, se sintió como un cabrón, su decisión de castigarla tambaleándose.
Temía preguntarle de frente, que Lorien le dijera en su cara que solo se parecía al hombre que amaba de verdad.
Estiró la mano para empujar la ventana y pasar a la habitación, pero entonces…
—… lo siento… Damon.
La expresión