Se subieron los tres en el auto que de nuevo fue manejado por Iván, quien sugirió ir a un sitio alejado para despejarse un poco de toda la conmoción, al llegar era un hermoso paraje solitario, con árboles frondosos, una llanura esplendorosa al frente, la brisa hacía remover sus cabellos, el trío se quedó parado admirando la belleza del paisaje e inhalando y exhalando para recibir el delicioso aroma de la naturaleza.
Se sentaron unos momentos en el blando suelo, entonces el comandante comenzó a