86. Viaje de cuatro.
~Ivette~
Al despertar por la mañana noté que Rowan ya no estaba a mi lado. Me pareció extraño porque imaginé que se quedaría pegado a mí como la sanguijuela que era, pero su ausencia resultó un alivio total. Lidiar con su nueva faceta de marido empalagoso me estaba costando trabajo y todavía no asimilaba ese cambio de actitud tan repentina.
Entré a la ducha y me di un baño breve, después me vestí con unos jeans y una blusa cerrada que ocultara las marcas que mi marido me dejó durante la luna d