55. Cinismo.
~Ivette~
Mi espalda chocó contra la pared fría de aquel pasillo estrecho y sentí que el corazón se me iba a salir por la boca. El vaquero misterioso, el mismo que me había marcado el cuello y me había hecho temblar en la tarima, se quitó el sombrero y el antifaz con un movimiento brusco.
Me quedé de piedra al ver el rostro de mi prometido. Verlo ahí, vestido de esa forma tan escandalosa, era la cosa más irreal que me había pasado en la vida.
—¿Por qué tienes la cara de Rowan? —balbuceé, con la