29. Poniendo el orden
~Rowan~
Mi mejilla ardió por el impacto de la bofetada que me propinó el abuelo, con la mano cerrada, apenas cruzó el umbral de la puerta principal.
Apenas me había levantado para desayunar, arrastrando un malestar horrible por no haber pegado el ojo en toda la noche tras la sutil amenaza de la lavandera, y ahora recibía esto.
Mi madre soltó un jadeo de horror, mientras los sirvientes que habían salido a recibir el equipaje se quedaron conteniendo el aliento, rígidos como estatuas.
Mi padre, e