—Eres una mate muy sucia a decir verdad.—Luego de unos largos y silenciosos minutos sin hablarse, solo abrazados el uno al otro y tapados hasta más no poder (Más que nada April) por lo que, el repentíno hable de Abdel hizo que se diera la vuelta para mirarlo entre confundida y asustada.
—¿De qué hablas?—Murmuró ardomilada, dejando que su mirada chocase con los oceanicos de el.
—Pues, hace minutos salí del baño...pero en tu caso, no te has bañado querida.—Acotó aguantando la risa, si bien querí