Después de un rato largo, abrazados, demostrando lo mucho que se extrañaban, David, se separó al recordar a su madre.
—¿Dónde está mamá?— Pregunto de inmediato David, muy asustado, pensando lo peor.
—Está bien, en un lugar seguro— respondió el hombre viendo a Ester.
—Ester Gavidia, no sé cómo pagarte lo que hiciste por mi hijo.— Ester se sorprendió y David más, el hombre, la abrazo.
—¿De dónde la conoces, papá?— Interrogó David.
—Quien no conoce a esta señorita, sus casos resueltos han llegado