Cinco horas después.
El cuerpo de Heriberto ya había sido levantado, sin duda la peor muerte para él, la que nunca espero; Alfredo ocupaba la que sería la celda de Gómez; tan sorprendente que ahora su lugar lo ocupaba él, sin poner resistencia lo llevaron allí, sabiendo que eso le esperaba al tomar esa decisión, una que él ya venía pensando.
sí le dolía en el alma saber que muchas personas sufrían por esa decisión, pero también estaba consciente de que si Heriberto lograba escapar sus vidas e