En casa de la doctora Valeria todo está muy tranquilo, hasta que uno de los bebés se despertó y comenzó con su habitual lloriqueo para que le den su pechito. Con los movimientos del niño, Valeria se despertó y cuando vio solo a dos de sus tres hijos se asustó mucho y pronto salió en busca de las niñeras, iba gritando como loca por aquel largo pasillo, e hiso que los escoltas se alarmaran.
En cuestión de segundos todos estaban frente a ella, pero nadie está cargando a su hijo. — ¿Dónde está mi n