Por Gonzalo
Mi indignación crecía segundo a segundo.
¿Mis palabras no fueron claras?
-Te advertí que no te metas con Aby, se los advertí a las dos.
Digo con furia.
-Hijo, te hice un favor.
En ese instante, la frialdad de mi madre dejó de dolerme, la odio y no siento culpa de sentir eso por mi progenitora.
-Me hiciste mierda la vida, como se la hiciste a papá.
-¡Por favor! No exageres.
-Sabés que no exagero y mejor que no se te ocurra decir que estuve con esta mujer.
Digo señalando con asco a Ru