Por Gonzalo
Entré al despacho de mi padre, sabiendo que Aby estaba con él.
Cuando ella me vio, se ruborizó, me divierte como es casi una niña al tratar con un hombre y debo confesar que me encanta su manera de ser, tan pura y como en mis brazos se convierte en una bola de fuego, no sé si para mí es un juego o una fantasía, pero nunca hice el amor de la manera que lo hago con ella.
Fue una tentación tremenda cuando la vi, no cuando la miré en el quirófano, aunque debo confesar que hasta en ese m