Alison se incorporó lentamente, tomando la sábana entre sus dedos y envolviéndola alrededor de su cuerpo. Dio unos pasos hacia Zane, deslizándose con cautela por el suelo frío mientras la tenue luz matinal destacaba cada curva de su figura envuelta en la tela. Había una determinación en sus ojos, una especie de firmeza que él no recordaba haber visto en ella antes.
—Zane… —murmuró, su voz llena de una intensidad que perforaba la tensión de la habitación—. Basta de esto, ¿quieres? —pidió ella, ca