La entrada a la oficina de su esposo fue dramática, a pesar de lo mucho que su padre quiso hacerla sentir mal de su decisión de hacer miserable a su ex pareja, no perdia oportunidad.
Vio a ambos parados en el country del piso 15, que correspondía a la zona de producción de las piezas de computadores, que complementaban el trabajo del desarrollo de software.
Así que los dos discutían arduamente, porque así eran, uno practico y otro soñador, al parecer el sonido de los tacones que osaba lucir ese