El beso se extendió más de lo debido y mi cuerpo se fue calentando, era una sensación que jamás había sentido y me recorría completa, las manos de Agustin estaban quemándome de una forma excitante. La diferencia de estatura era palpable me dolieron, un poco las piernas después de un momento, pero no queria romper el beso
Terminé de besarla cuando sentí que ya no tenía ni una gota de aire en mis pulmones. Mi alegría era desbordante ella no me rechazo, me beso con deseo sabía que no podía exceder