No lo creo, la señorita Sheyla nunca podría ser, ¿Quién será entonces? Unos pequeños golpecitos en la puerta me sacaron de mis pensamientos.
—Adelante
—Señor debe estar listo a las siete en punto, debe bajar al jardín, si necesita ayuda, puede decírmelo.
—No hay problema, así estoy bien, voy a empezar a arreglarme.
—El estilista llegará en media hora.
—¡Estilista! Me podría decir ¿Qué hay en el jardín?
—Es una celebración importante, debe lucir deslumbrante, la señorita ya se encargó de todo,