No hubo más conversación, el trayecto fue tranquilo y sin tráfico llegaron con tiempo de sobra. Mi hangar privado estaba cerca del aeropuerto, los recibió Eugene un piloto joven y apuesto, muy amable, a decir verdad, esperaba por Agustín para llevarlo a su destino ya decidido por mí “ su bella esposa”. Se despidió de Félix y abordó sin demora, no tenía ánimos de nada y aún no sabía muy bien el porqué, se coloco los audífonos y busco en el celular una carpeta de música muy melancólica, tal cual