Era de madrugada y Melanny seguía sentada en el mismo banco, se sentó en ese parque tratando que el viento se llevara sus pensamientos, miro el reloj y entendió que era hora de regresar, la temperatura estaba bajando demasiado. Volvió a caminar, sus pies se movían solos, alzó la mirada y sus pasos la habían llevado al hospital, entró en el área donde el bebé se quedaba, lo observó por mucho tiempo y, aun así, no pudo llegar a conmoverse, veía a sus padre en el pequeño, por más que quisiera no p