La cena, a diferencia de cómo debía ser dada la situación de una pareja casada de vacaciones, fue bastante callada y demasiado tranquila. Ninguno de los dos hablaba entre ellos, apenas el sonido ocasional de los cubiertos era lo que estaba entre ellos. Era como si esperaran que alguno de los dos comenzara la conversación primero.
Y Elena no sería la primera. Estaba luchando por comer a pesar de que tenía hambre, pero era como si la comida no pasara. Dorian se dio cuenta de esto cuando comenzó a