El crucero tenía un restaurante al nivel de la nave, aunque en ese momento no había tantos clientes debido a la hora. Dorian la llevó a ella de la mano hacia el interior, algo que normalmente no hacían. La pérdida de memoria sí que afectaba.
Al llegar a la mesa en una de las esquinas pegadas al panel de vidrio que dejaba una espectacular vista a la piscina, él corrió hacia atrás la silla para que Elena se sentara, y el hizo lo propio frente a ella.
-me comentaron que el menú de aquí era bastant