Divorciada y Embarazada: Mi Ex Marido Me Busca Cada Noche
Divorciada y Embarazada: Mi Ex Marido Me Busca Cada Noche
Por: Kim Mari
C1. El aeropuerto

[EVA]

Las manos me sudan. El corazón me late a mil por hora y tiemblo en mi sitio, completamente nerviosa. La verdad no sé ni cómo explicarlo. A mi lado, Ian, mi asistente, me coloca una mano en el hombro en señal de apoyo, algo que agradezco mucho.

Deslizó las manos por mi cintura, secándolas en mi elegante vestido de color crema con toques dorados. A este punto siento que mi corazón va a explotar. Retoco una vez más el moño de mi cabello y aprieto los puños de nuevo, en espera de la resolución.

—¡El premio al mejor reportero del año es paraaaa… Evangeline García Woods!

¡¿Qué?!

—Ve rápido —Ian me da un leve empujoncito y me señala el escenario, en donde el maestro de ceremonia espera con el premio en manos.

¿Gané? ¡Gané!

Cubro mi boca con ambas manos, miro a Ian y este me alienta con una sonrisa cálida. A pasos temblorosos apenas logro subir a la enorme tarima. Estoy muy emocionada, tanto que me da un poco de temor dejar caer la tablilla de cristal con mi nombre grabado. 

—Gracias —apenas logro decir.

—Buen trabajo —felicita el maestro de ceremonia. Me da un ligero apretón de manos y baja del escenario, dejándome sola en el atrio para que diga mi discurso de agradecimiento.

Para ser honesta aquel momento es breve. Agradezco a la revista y a mis jefes en general.

La ceremonia llega a su fin y tras un cruce de saludos con los demás asistentes del evento, me dirijo al auto, dónde me espera Ian para llevarme a la revista. Es ahí, en el asiento trasero del vehículo, donde el silencio se hace protagonista, que decido aprovechar para llamar a Jared, mi esposo.

Uno, dos y hasta tres tonos… no responde. No me rindo y dejo que suene un par de veces más, hasta que la voz fría y seca de él me llega a través del auricular.

—¿Sucede algo?

—Gané el premio y pensé que podíamos cenar para celebrar.

—No puedo, estoy ocupado —Dice frío, cortando la llamada.

Ian me mira por el espejo retrovisor, a lo que solo me encojo de hombros y ahogo un pequeño suspiro. Tampoco es como si tuviera alguna esperanza de una respuesta diferente.

Mi teléfono suena y parte de mí se ilusiona pensando que puede ser él, pero no, es Mason, mi jefe.

—¿Sí?

—Ve al aeropuerto de inmediato. Tienes una entrevista importante que hacer. En un momento le comparto a Ian el expediente —corta la llamada.

sonaba agitado. Supongo que en verdad es importante.

Una hora más tarde llegamos al aeropuerto. Tomo mi libreta y mi micrófono del capó del auto y me apresuro a entrar en el aeropuerto. Ya hay más colegas en la división de desembarque, por lo que supongo que es una personalidad muy influyente. Pese a eso, según mi jefe la invitación al área VIP ha sido para un exclusivo grupo de reporteros, por lo cual me relajo un poco.

Por un segundo, mientras camino hacia el área VIP, lugar donde se hará la rueda de prensa, me parece ver una figura masculina muy familiar. Un tipo alto y de buen porte, caminando hacia la salida, al lado de una mujer. Por un momento la imagen de Jared llega a mi mente, algo que hace que sienta una punzada fuerte en mi pecho. Mi cabeza está a nada de crear historias. Pero no… no es posible que sea él. Dijo estar ocupado. Así como yo, debería estar más concentrada en mi trabajo.

—Por aquí, señorita Woods —informa uno de los asistentes, señalando con ambas manos mi asiento, el cual está ubicado en la primera fila.

El área VIP es enorme.

—A ver… —Ian saca su tableta, dónde Mason le ha compartido el expediente de la persona que voy a entrevistar—. ¿Quién es la persona afortunada afortunada de que la entreviste la reportera del año?

Sonrío con orgullo a mi asistente.

Me entrega el expediente y en ese momento mi sonrisa se borra de inmediato. Siento una punzada en el pecho y podría jurar que mi cara es todo un poema. Una gota de sudor frío recorre mi espalda y mis manos tiemblan un poco al ver el nombre y la foto de la persona a la que debo entrevistar.

«Paulina Lemus» dice en letras grandes, y a un lado, igual de imponente que su nombre, una foto de la mujer de cabello negro, largo y tez trigueña… 

Paulina Lemus, la mujer de la que Jared estuvo perdidamente enamorado hace unos años… había vuelto.

Quiero creer que no era él la persona que ví hace rato. Quiero pensar que solo fue una idea mía porque, no lo sé, lo extraño o porque no lo he visto en un tiempo. Sin embargo, pensar en la posibilidad lastima un poco. O mucho.

Regreso mi mirada al increíble expediente de la chica.

Su hoja de vida es impecable. Es una bailarina bastante famosa a nivel mundial, ha sido reconocida como la mejor actriz del año en tres ocasiones, ha sido incluso embajadora de arte en su país natal y es una persona influyente en varios medios. Ha viajado por todo el mundo y en cada lugar ha sido reconocida como una estrella en ascenso imparable y talentosa.

Comparado con esto, el premio a mejor reportera del año es casi un chiste.

Por un momento mi corazón dio un vuelco de ciento ochenta grados al recordar la figura masculina que ví hace rato. ¿Y si era Jared? No, no podía ser él. Fue claro, estaba muy ocupado. Lo mejor es que deje de pensar en tonterías y concentrarme en mi trabajo.

Ni siquiera tengo tiempo de meditarlo mucho. En ese momento la puerta principal se abre y por ella cruza una imponente y elegante Paulina. Lleva un vestido largo de color rojo brillante, unos tacones negros que la hacen ver mucho más alta de lo que es y su ondulado cabello negro cae en cascadas por sus hombros. Al verme, ladea una sonrisa engañosa, casi amable y delicada. y se acerca a mí, cruzándose de brazos.

—Vaya, Eva Woods. Supongo que hasta personas como tú tienen la dicha de entrevistarme. Digo, ¿O es que como ya es costumbre tuya estás ocupando el sitio de otra persona? —espeta, mirando de reojo a todos los reporteros que nos rodean. Abro los labios para contestar. La verdad la situación es incómoda y molesta. De todas las personas que pudieron pasar por mi mente, jamás pensé que estaría frente a Paulina en este momento. Intento mostrar una sonrisa neutra, ser profesional y no estrellarle el micrófono en la cabeza. No obstante, la chica amplía su sonrisa y me mira con desdén—. Supe que tú y Jared llevan dos años de “Feliz Matrimonio” —el tono en su voz no me pasa desapercibido. Alineo una sonrisa e inclino mi micrófono solo un poco para continuar con la entrevista. Aunque ni siquiera soy capaz de formular la primera pregunta, cuando Paulina habla de nuevo con tono incisivo—. Aunque ahora que lo pienso, tan feliz no es ¿O como explicas que venía justo en mi mismo vuelo? ¿Piensas que fue una coincidencia? —Todo a mi alrededor parece quedarse en silencio. Puedo escuchar los latidos fuertes de mi corazón y la irremediable sensación de picazón en los ojos. Intento gesticular palabras, pero mi boca solo se abre cual pez fuera del agua. Mi sonrisa no llega a mis ojos y siento el cuerpo paralizado.

Era él. 

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