Alessia no lloró hasta que llegó a casa. Cerró la puerta detrás de sí y se quedó allí con la espalda apoyada en ella, escuchando el silencio que llenaba la casa. Durante un momento todavía podía sentir la mano de Darius alrededor de la suya. Todavía podía recordar la forma en que la había mirado la noche anterior, antes de que todo saliera mal. Había sido una noche. Solo una. Pero ella había pasado años imaginándola. Había imaginado despertar a su lado y sentirse, aunque solo fuera temporalment