Alessia supo que algo iba mal en el momento en que vio el rostro del doctor Harrison. Le había pedido que volviera al hospital a primera hora de la mañana, pero se había negado a explicar el motivo por teléfono, y ella había pasado toda la noche imaginando lo peor. Quizá el cáncer se había extendido. Quizá el hospital en el extranjero había encontrado algo incorrecto en su plan de tratamiento. Ahora estaba sentada frente a él, observándolo leer el mismo informe por segunda vez, y el silencio de la habitación le retorcía el estómago.“¿Doctor Harrison?”Él cerró la carpeta lentamente. “Alessia, necesito que me escuches con atención.”Sus dedos se apretaron alrededor de la correa de su bolso. “¿Es el cáncer?”“No.” La respuesta llegó rápida, casi demasiado rápida.“Entonces, ¿qué es?”La miró directamente, de la forma en que los médicos miran cuando están a punto de decir algo que saben que cambiará la vida de una persona. “Estás embarazada.”Durante un momento la habitación pareció dej
Ler mais