Las horas posteriores al anochecer se convirtieron en una cuenta regresiva tensa y silenciosa dentro del ala privada del St. Maria Medical Center.
Un equipo especializado de transporte, vestido con uniformes médicos azul marino, se movía con precisión alrededor de la cama de Alessia. Revisaban los monitores, ajustaban los tanques de oxígeno para el traslado y aseguraban los estuches especiales que contenían sus registros médicos y medicamentos.
El suave zumbido de los equipos especializados lle