Darius permanecía de pie en la tranquila cocina, girando el teléfono de Alessia entre sus manos. La pantalla negra reflejaba su propio rostro tenso, mientras la lista de llamadas sin respuesta parecía observarlo como una acusación silenciosa.
El apartamento se sentía inquietantemente vacío, desprovisto de toda calidez.
Se dirigió hacia el pasillo, decidido a revisar cada habitación y cada cajón en busca de alguna pista sobre dónde podía haber ido, cuando su propio teléfono comenzó a sonar con u