Habían pasado tres semanas desde la noche en que Alessia dejó de esperar a que Darius Kensington la amara.
La primera semana había sido la más difícil. Seguía yendo a trabajar cada mañana a Moreau Medical Group, incluso en los días en que simplemente levantarse de la cama se sentía como un logro. Su abuelo le había confiado la división de investigación de la empresa años atrás, y se negaba a permitir que su enfermedad se convirtiera en una excusa para abandonar las responsabilidades que había p