Alessia salió de la clínica con una gruesa carpeta médica apretada contra el pecho. Su expresión estaba tan demacrada que Elaris supo de inmediato que algo había salido mal.
Apenas llegaron al coche cuando Elaris se detuvo junto al asiento del copiloto, buscando respuestas en el rostro de su amiga.
“¿Qué dijo el médico?”
Alessia abrió la puerta y dejó caer la carpeta sobre el asiento de cuero con un golpe suave.
“Adelantaron todo el cronograma.”
“¿Adelantaron todo?”, preguntó Elaris, acercándos