29. Bajo el mismo techo
La noche había llegado y Alessandro no podía contener la emoción de esperar el regreso de su madre, corrió la cortina una vez más para comprobar si veía el auto aproximarse y también podía observar al hombre que era "su jefe", pero algo llamó allá atención, era la silueta de una persona en la oscuridad.
Cerró un poco asustado y se giró hacia su abuela, — Ten paciencia Alessandro tu madre debe estar por llegar, ya no veas más por la ventana.
— Abuela…hay alguien.
— ¿Quién?, ¿Acaso llegó tu mad