35- Jennifer
La casa de Joseph era muy hermosa, estaba muy agradecida porque me invitara, tenía miedo de que me viera y notara los signos de mi llanto, pero si los notó no dijo absolutamente nada y eso era un alivio.
Sentada en su barra de desayuno mientras comemos la divina lasaña se me ocurre una grandiosa idea sobre los niños del hospital y quería hacerlo, siempre quise hacer algo así.
—Mañana tengo que irme temprano al teatro— le comenté mientras tomaba otro pedazo de pan de ajo que estaba d