Cuando Victor finalmente se fue, la tensión en la habitación se disolvió lentamente.
Julian se giró hacia Elara, su expresión suavizándose. “Espero no haber sido demasiado violento allá atrás”, dijo cortésmente, buscando su rostro. “Lo siento si reaccioné de más.”
Elara negó con la cabeza suavemente. “No, Julian. Está bien. Entiendo de dónde vienes.” Sus ojos se endurecieron ligeramente. “Él no merece nada.”
Su tono era frío. Definitivo.
Julian la estudió con cuidado. “¿Estás bien?” preguntó, s