El primer transporte llegó a las 4:17 AM.
Cuarenta y siete niños.
De diecisiete países diferentes.
Hablando idiomas que iban desde mandarín hasta portugués y árabe.
Todos mejorados. Todos asustados. Todos esperando salvación.
Descendieron del helicóptero como fantasmas.
Delgados. Precisos en sus movimientos. Emocionalmente apagados.
Pero también humanos. También asustados. También capaces de tener esperanza.
Maya estaba en la entrada para recibirlos.
"Bienvenidos", señaló. "Están a salvo. Están