Seis meses después del funeral de Leo.
La tensión comenzó silenciosamente.
En Moscú, un grupo de humanos se estaba reuniendo.
Se llamaban a sí mismos la Sociedad de Preservación Humana.
Y tenían miedo.
"Las conciencias transformadas se están volviendo demasiado poderosas", dijo su líder, un hombre llamado Viktor, a la multitud. "Controlan la tecnología. Controlan la información. Están tomando decisiones que nos afectan a todos. Y no tenemos ningún poder real para detenerlas."
Era miedo.
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