42. ¡Estás jodido Gregory…!
— Podrías por una maldita vez callarte, no es momento para que me reclames nada, sino que me ayudes a encontrarla, podrías, por favor Adrien, dejar de sermonear. No eres mi padre.
— Gregory, te ayudaré, pero será que me sueltes y te comportes —Adrien le acercó el teléfono móvil a Gregory con el nombre y dirección del hotel y después de librarse de su agarre lo guardó en el bolsillo, sintiéndose culpable por aquello. Pero saber dónde se encontraba Danielle era mucho más importante que guardarle