18. ¿Amanda?
— Ahhh joder más…— El rostro del masajista de Amanda estaba hundido entre sus largas y perfectas piernas de modelo, pegado a su sexo mientras ella se arqueaba ligeramente en la camilla de masajes en busca de más de esa lengua, agarrándole el cabello para que no se separara de su mientras le daba placer.—No pares, sigue, justo ahí — Exigió emitiendo un fuerte gemido en el instante en que dos dedos la penetraron presionando hacia arriba a medida que entraban en ella, encontrando el punto justo do