[ZAED]]
La mañana me encuentra despierto antes de que salga el sol. No dormí ni un minuto. Cada palabra de Alya sigue girando en mi cabeza como un eco imposible de acallar. Samuel… contratado por mi padre. Isabella… posiblemente también.
El reloj marca las seis y media. Me levanto, me sirvo un café que no toco, y miro por la ventana del penthouse. La ciudad se despereza bajo una neblina suave, pero yo solo veo el reflejo de mi propia rabia.
—¿Qué hiciste, Vittorio? —susurro en voz baja, casi te