[ZAED]
El beso se rompe, pero el aire entre nosotros sigue cargado de electricidad. Alya tiembla. No sé si es por el viento o por todo lo que acaba de escuchar, pero puedo sentir su respiración agitada rozándome el pecho. Sus ojos buscan los míos, intentando comprender cómo llegamos hasta aquí —dos personas que se aman y se temen al mismo tiempo.
—Esto no va a ser fácil —murmura, con la voz quebrada.
—Nunca lo fue —respondo, apenas respirando—. Pero ahora no es solo difícil, Alya… es peligroso.