CAPÍTULO 1: ÉL ME TOCA EL COÑO DE CASADA CON LOS DEDOS
PUNTO DE VISTA DE LENA
Aclaremos una cosa: yo no era una corderita perdida en ese bar. Era una loba con un vestidito negro, y estaba cazando.
El bar estaba en penumbra, de esos lugares donde el aire huele a whisky y a malas, malas decisiones. Los letreros de neón parpadeaban tras las botellas, proyectando un brillo sensual sobre la caoba pulida.
Sentada en mi taburete, me aseguré de que mi vestido quedara lo suficientemente alto como para d