CAPÍTULO 2: GARGANTA FOLLADA
PUNTO DE VISTA DE EMMA
Las palabras eran degradantes, horribles. Y me provocaron una nueva y abrasadora oleada de calor entre las piernas.
Mis caderas comenzaron a balancearse contra su mano, follándome a mí misma con sus dedos.
"Sí, por favor...", supliqué, la vergüenza consumida por una necesidad tan profunda que me hacía sentir como si estuviera muriendo.
Kade sonrió con malicia, como un depredador que ve a su presa caer voluntariamente en la trampa. Retiró los d