Italia resultaba un paraje prácticamente desconocido por el tiempo que había pasado, y al pisar el aeropuerto y convivir entre la gente, hacían sentir a Tony incómodo y a la vez muy extraño.
—Bonelli busca entre sus cosas y encuentra el número de un antiguo informante —…— ¿Collins? — Pregunta Bonelli.
—Sí, buenos días… ¿Quién habla?
— ¿Acaso olvidaste mi voz?
—Lo siento caballero, pero creo que está equivocado.
—Un tiempo ausente y todos te olvidan —Tony se posa en una pared — Collins soy Tony