Días después en Sicilia, Antón aceptaba los consejos de Lilian, Carmen y Cristina, estaba apenado con Rob, su esposa se la pasaba más con él que en su casa, decidió contratar al psicoanalista para que intentara solucionar el mal comportamiento de sus hijos, tenía que ayudarlos a aceptar la muerte de su madre y ese odio que tenían por el mundo.
Algunos amigos que tenía dentro del consejo, le recomendaron a un psicoanalista que acababa de llegar a Sicilia, les parecía que el hombre era confiable