Mondraco no daba crédito a aquello, se le quedó viendo a Antón mientras su rostro palidecía por completo.
—Ese cadáver no es de Ana, no es ella.
Antón se dejó caer sobre el sillón que se encontraba detrás de él, Lilian se quedó parada mientras lloraba.
—Ese hij* de put4 se ha burlado de nosotros, se atrevió a alejar a Ana de mi y de mis hijos. —Mientras lo decía tallaba sus manos sobre su rostro con desesperación, no podía creer el corazón tan negro que tenía su primo.
Cristina llegó en ese mo